El aumento de las emisiones de CO2 está causando graves problemas, como el deshielo de los glaciares y la subida del nivel del mar. Para ayudar a resolver estos problemas, el proyecto DESOLINATION introduce un ciclo de energía de vanguardia para los sistemas de desalinización, utilizando mezclas innovadoras a base de CO2 como fluidos de trabajo de nueva generación. Este artículo destaca las ventajas del proyecto y los obstáculos técnicos superados en el diseño de la maquinaria necesaria.
A la hora de desarrollar el ciclo térmico y elegir el fluido de trabajo se tuvieron en cuenta factores clave como la seguridad, el impacto medioambiental, la compatibilidad de los materiales y la eficiencia.
El sistema se basa en una turbomaquinaria, concretamente una bomba y un expansor, para recuperar el calor de un ciclo primario alimentado por energía solar. Esta configuración permite una producción flexible de calor simulando distintas condiciones solares.
Uno de los principales retos era elegir la mezcla de CO2 adecuada para equilibrar eficiencia y practicidad. Añadiendo un “dopante” al CO2 se podían ajustar las propiedades del fluido, lo que permitía al sistema utilizar una bomba en lugar de un compresor. De este modo, el intercambio de calor es más eficaz al mantener el fluido a una temperatura adecuada para la fuente de calor solar. Se probaron varios dopantes para encontrar el más eficaz y compatible.
La compatibilidad de los materiales fue otro reto, ya que el equipo debe soportar temperaturas de hasta 550 °C, típicas de la tecnología de energía solar térmica. La elección final del dopante fue un compromiso entre reducir la corrosión y maximizar el rendimiento.